Natchez Trace National Park. Una autopista que recorre 715 kilómetros, pisando los estados de Tennessee, Alabama y Mississippi. Es un parque nacional en su totalidad y manejar en él fue asombroso. Una vez terminamos nuestro viaje por esta carretera habíamos saboreado muchos de los escenarios que nos esperan alrededor de los Estados Unidos. Praderas, bosques, pantanos, colinas, lagos y ríos fueron los platos principales de este tramo del viaje.
En nuestra primera parada encontramos la bandera a media asta, señal de duelo nacional debido a la reciente masacre en una escuela primaria en Connecticut. Esa misma mañana se celebró un momento de silencio en memoria de los niños y profesores que perecieron allí.
En la misma parada, las piernas pedían un estirón. Caminamos solo una milla del largo camino que recorrieron Lewis y Clark (Famosos exploradores en la historia Americana). ¿Qué encontramos? No mucho, solo un bosque que parecía infinito y mucho aire fresco, el cual hacia falta.
¡El Torbes en el fondo con el nuevo puente terminado en la revolución de mi comandante al mando! Si claro... El río Tennessee, majestuoso.
Esa noche llegamos a Tupelo, Mississippi. Allí nos hospedamos en la casa de un familiar, el cual nos acogió con su familia al estilo sureño, con mucha comida, música e historias.
La siguiente mañana tuvimos el privilegio de conocer un personaje que será difícil de olvidar, Charlie. Un señor en sus ochenta y algo que lleva historia en su sangre. Conocido como el hombre John Deer, posee colecciones de cualquier cosa que tenga la estampa de John Deer. Lo mas increíble, es su habilidad para restaurar tractores olvidados, oxidados y consumidos por el tiempo en piezas de colección.
Durante un par de horas Charlie dejó que historias de su vida pasaran frente a sus ojos y las compartió con lujo de detalle, sin lugar a dudas fue un honor haberlo conocido.Luego fuimos a recolectar agua de una naciente, para los niños fue algo emocionante ver una fuente natural de agua. Para mí, fue recordar parte de mi infancia en la casa de campo de mi familia, siempre que caminábamos al pequeño bosque cercano a la casa, yo iba a revisar si las cuatro nacientes estaban limpias y llenas de agua... Buenas memorias de cuando eramos felices y no sabíamos.
Continuamos el descenso a Texas en la misma autopista para encontrarnos con mas paisajes de mentira, de esos que solo se ven en postales y revistas de National Geographic. Arriba, una reserva y sitio histórico indígena, a lo largo del parque hay montículos que fueron construidos por nativos americanos para honrar a sus antepasados.
Luego, tuvimos la oportunidad de hacer una excursión de 30 minutos en un pantano de verdad, de esos que tienen cocodrilos de verdad y agua y barro y todas esas cosas cheveres que son de verdad y hacen un pantano de verdad.
Finalmente, pasamos por la Reserva Ross R. Bammet justo a tiempo para ver el atardecer. Iba manejando y cuando vi esta escena salir de atrás de los arboles que la escondía, me detuve a un lado de la carretera para disfrutar del momento y guardarlo en mi cámara.
Fueron unas cuantas horas descendiendo por Natchez Trace National Park, pero valió la pena detenernos en cada uno de estos sitios para disfrutar del paisaje que nos vio viajar cerca de 600 kilómetros.
todo un espectáculo, nunca olvidarás estas navidades, permanecerán en tu mente al igual que lo que comentas en nuestra casa de campo, al pasar del tiempo todo esto se valora más. Seguros estamos que esta odisea estará en tu vida siempre....disfrutala...muy buena la descripción. DIOS te bendice.
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